sábado, 11 de abril de 2015

Las formas de la paz. El ex presidente colombiano Álvaro Uribe combatió sin dar cuartel a las FARC.

Aunque muchos puedan sorprenderse con esta afirmación, en mi concepto el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, ha sido hasta ahora el presidente de la paz. La paz, en últimas, solo se logra cuando se cumple la ley, y eso fue lo que el presidente Uribe logró para todo el territorio de Colombia. Sucede que en un país tan complejo como el colombiano, donde a su historia de violencia se le suman hace unos 30 años los ingresos descomunales del narcotráfico, cuando la ley fue para unos y no para otros, apareció una guerrilla, que paulatinamente metamorfoseó (como sucede tan a menudo) en una organización ultra capitalista y matona, que monetizó hasta la libertad de los seres humanos a través del secuestro. Y cuando la ley no se cumplió para otros, aparecieron los paramilitares, que paulatinamente también metamorfosearon en un sanguinario cartel de la droga, que degollaba y mutilaba en los pueblos donde sembraba el terror con sus masacres.



Nunca antes, en la historia reciente de Colombia, los índices de violencia disminuyeron tanto como en los períodos en los que gobernó Uribe Vélez, quien no solo desarticuló gran parte de la cúpula paramilitar, sino que alcanzó lo que para todos era un imposible: liberó con operativos militares a decenas de secuestrados, y dio de baja a varios miembros del Secretariado de las FARC. Desde el primer momento y como lo prometió en su campaña, el expresidente fue el primer soldado de unas fuerzas militares que venían de capa caída, sin estrategia, sin norte y desmoralizadas.

Los tres pilares de su gobierno, la Seguridad Democrática, la Confianza Inversionista y la Cohesión Social, dieron un vuelco al país, transformándolo en uno de los que mejor futuro se le auguraba en la región, después de ser uno con el peor. Hoy muchos colombianos vemos con preocupación cómo el imperio de la ley vuelve a temblar en el país. Estamos ante un “proceso de paz” del que se promete mucho, pero ante el que solo parece que concede el gobierno, mientras que criminales que no se hartan de cometer los peores crímenes de lesa humanidad, esperan tranquilos a que se les adjudiquen curules en el Congreso y se les conceda total impunidad. ¿Es eso paz?

Me pregunto, ¿qué se puede decir de Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt por enfrentar a Hitler, que eran guerreristas o estadistas de paz? ¿Qué sería del mundo hoy sin esos dos líderes que decidieron enfrentar a la amenaza nazi, antes que sentarse a concederle todas las exigencias a Hitler en nombre de la “paz”?

Y lo mismo sirve como ejemplo para lo otro que se le acusa al expresidente, que es su enfrentamiento con Chávez. Yo sí me siento orgulloso de que en un momento en que el desastroso Socialismo del Siglo XXI tenía las arcas repletas y avanzaba en su labor expansionista sobre el territorio latinoamericano, el presidente de mi país no se dejó ni comprar ni seducir. Álvaro Uribe fue la piedra que contuvo la corriente del río de fantasías maniacas de Chávez, y sus ansias de recubrir a todo el continente, con la sangre, el dolor, la represión y la ruina que empaña hoy a la nación que vio nacer al Libertador.

Un buen acuerdo de paz, en el que quien va perdiendo la guerra, la guerrilla, entregue las armas, ceda y pague algunos años de cárcel, puede traer una nueva Colombia. Un mal acuerdo, en el que reinen las concesiones del gobierno y la impunidad, puede perpetuar la guerra un siglo más.

* Escritor y periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y del. Miami Dade College. Columnista semanal de El Nuevo Herald.com, Miami FL, abril 4 de 2015.

Pedro Caviedes*

Fonte: http://periodicodebate.com/index.php/opinion/otras-opiniones/item/8178-las-formas-de-la-paz

Nenhum comentário:

Postar um comentário

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...