Por RAÚL RIVERO
El GOBIERNO cubano celebró por todo lo alto esta semana el Día Internacional de los Derechos Humanos. Arrestó a decenas de opositores en La Habana y en Santiago de Cuba ordenó que bandas de fanáticos insultaran y disolvieran a golpes una manifestación pacífica de Damas de Blanco que reclamaban libertad y democracia para el país y, al amanecer, hizo el recuento de los 110 presos políticos que están en las cárceles.
Aunque el esquema celebrativo responde al ceremonial oficial de todos los años, esta vez la acción de la policía y de los grupos paramilitares contenían un mensaje aclaratorio a la decisión del régimen de suspender la ronda de conversaciones que debía sostener en los primeros días de enero con altos representantes de la Unión Europea.
